Emprender en belleza

Permisos para un salón de belleza o estética

Publicado el 2 de agosto de 2026

Emprendedora revisando los trámites para abrir su salón de belleza.

Hay un dato que cambia la planeación de cualquiera que va a abrir: el aviso sanitario se tramita al menos 30 días antes de abrir. Si ya firmaste contrato de renta y pensabas inaugurar en dos semanas, esto te va a servir.

1. Lo municipal: licencia y uso de suelo

El documento base es la Licencia de Funcionamiento o Aviso de Apertura de Establecimientos Mercantiles, según cómo se llame en tu municipio o alcaldía. Es lo que autoriza que ahí opere un negocio.

Va de la mano del uso de suelo: el local tiene que estar autorizado para uso comercial y para servicios de belleza y peluquería. Revísalo antes de firmar la renta, no después. Es el error más caro y más común: firmar un local precioso en una zona donde no te van a dar la licencia.

2. Lo sanitario: aviso ante COFEPRIS

Es obligatorio presentar el Aviso de Funcionamiento ante COFEPRIS, y aplica para cualquier tipo de tratamiento estético. No es solo para clínicas o procedimientos invasivos: si das servicios estéticos, entras.

El plazo es lo que hay que planear: se tramita al menos 30 días antes de la apertura. Métalo a tu calendario junto con la obra, no después.

3. Los papeles que te van a pedir

Para el aviso sanitario normalmente se solicita:

  • Copia del título de propiedad o contrato de arrendamiento del local.
  • Copia del permiso de uso de suelo.
  • Copia del aviso de funcionamiento municipal.
  • Planos del local.
  • Programa de higiene y seguridad.
  • Certificado de salud del personal.

Fíjate en el orden: el aviso sanitario te pide el uso de suelo y la licencia municipal. Son trámites en cadena, no en paralelo, y por eso se acumulan las semanas.

4. Higiene: no es un trámite, es una obligación continua

Se exige mantener protocolos estrictos, y estos son los tres que más se revisan:

  • Esterilización de herramientas. Alicatas, empujadores, tijeras: todo lo que toca a más de una persona.
  • Productos con registro sanitario vigente. El producto barato de origen dudoso es un riesgo doble: para la piel de tu clienta y para tu permiso.
  • Disposición correcta de residuos, con atención especial a los punzocortantes.

5. Capacitación del personal

Se pide certificado de capacitación emitido por una institución educativa autorizada por la SEP, con un curso que incluya higiene y seguridad. Aplica para ti y para quien trabaje contigo.

Vale la pena hacerlo bien aunque nadie venga a revisar mañana: es lo que te respalda si algún día una clienta reclama una reacción o una infección.

6. Y lo fiscal

Tu alta en el SAT y el régimen que te corresponda. Si apenas empiezas, tenemos una guía de cómo facturar si apenas estás empezando.

¿Y si trabajo desde mi casa?

Aquí hay que ser honestas: muchas empiezan así y no tramitan nada. Funciona hasta que deja de funcionar — cuando quieres facturar a una clienta, cuando quieres rentar un local, o cuando una vecina se queja.

Si tu plan es crecer, date de alta en el SAT desde el principio aunque no tramites licencia municipal todavía. Es lo más barato de regularizar hoy y lo más caro de arreglar después.

El orden que ahorra tiempo

Uso de suelo → contrato de renta → licencia municipal → aviso COFEPRIS → apertura. Cada paso alimenta al siguiente, y saltárselos es lo que convierte una apertura de un mes en una de cuatro.

Cuando ya estés operando y la agenda te apriete, platícanos cómo trabajas. Y si aún estás haciendo números, empieza por cuánto cuesta poner un salón de uñas.

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